4. UN ALTO EN LA CELEBRACIÓN
Durante la Primera Guerra Mundial, de 1915 a 1918, no se celebró el Alarde, a pesar de la posición neutral de España en el conflicto, por respeto al país vecino. En 1919 se recuperó la fiesta invitando a los representantes municipales de Hendaya (ciudad fronteriza con Irun) a la misa de campaña que se celebró en San Marcial en memoria de los caídos en la batalla. Ante el temor a que se suspendiera la organización de los actos vinculados al Alarde y el propio desfile, por las posiciones en pro y en contra tras la contienda mundial, surgió en Irun la publicación quincenal EL ALARDE , cuyo objetivo erarealizar una “campaña de rehabilitación de la fiesta”. Uno de sus impulsores fue Francisco Garayalde. Poco a poco se fue perfilando una mayoría del pueblo favorable a la recuperación de la fiesta.

Durante los años de la Guerra Civil (1937-1938) no se celebró el desfile de armas pero si se cumplió con el compromiso de subir al monte San Marcial en procesión para cumplir con el voto realizado por la victoria de las tropas irunesas sobre el ejército francés en 1522. Tanto en 1937 como en 1938, el 29 de junio, día de San Pedro, se realizó una misa mayor. El día 30, se llevó en procesión la imagen de San Marcial hasta el monte del mismo nombre, donde a las 10:00 de la mañana se celebró una misa de campaña.
Acabada la guerra el 1 de abril de 1939, el 30 de junio de ese año, se retomó la tradición de celebrar el Alarde, celebrándose lo que algunos llamaron, el primer “Alarde de la Paz”. Solamente participaron algunas compañías, ya que hasta 1940 no se restableció el Alarde en su integridad. Este año no se registra nombramiento oficial del General y por primera vez en el Alarde, de acuerdo con la situación política de la época, se impone la bandera monárquica española. Muchas compañías tuvieron dificultades para reunir el número de soldados necesarios para desfilar, como en el caso de Lapice que no pudo participar, perdiendo su puesto en la formación del Alarde. Este hecho que pone de manifiesto el respeto al estricto cumplimiento de las Ordenanzas del Alarde aún en época de crisis. En este año, el Ayuntamiento obsequiaba a cada compañía con una peseta por hombre que desfilara entre sus filas. La cantidad recogida se entregaba a la cantinera de la compañía. Al menos desde 1901 existe constancia de este “pago” que realizaba el Ayuntamiento a las compañías en consonancia con el nivel económico de la época, dado que en ocasiones se “pagaba” a las compañías en especias en lugar de dinero.
En 1944 se quiso restituir en Irun la estética tradicional del Alarde reconstruyendo los uniformes de los Ayudantes del General y de la Caballería, que se habían quemado en 1921 a causa de un incendio en el almacén en el que se guardaban, y que no pudieron ser reconstruidos hasta la fecha por falta de recursos. Hasta esa fecha, se utilizó el día del Alarde la misma indumentaria empleada en la revista de armas del 29 de junio, chaqueta negra, pantalón blanco y botas de montar negras. El Alarde de 1972 conmemoró el 450 aniversario de la batalla de la Peña de Aldabe, organizando el Ayuntamiento de la ciudad un ciclo de conferencias e imponiendo la “corbata de la ciudad” a la bandera del Regimiento de Infantería San Marcial. El Alarde fue retransmitido por Televisión Española.